La legislación europea en materia de comercio interior aparece con el propio Tratado constitutivo de la Comunidad Europea que recogía como objetivo la creación de un mercado único europeo -eliminación de las barreras técnicas, jurídicas y administrativas para facilitar la la libre circulación dentro de la Unión Europea-. Resultan, además, especialmente significativos el Libro Verde de 1996 que refleja y reflexiona sobre la importancia de este sector -empleo, cohesión social.- y los retos a los que se enfrenta, así como las formas para mantener la competitividad del mismo y el Libro Blanco de 1999 que propone los medios para que las políticas públicas nacionales, regionales y europeas puedan ayudar a aumentar la eficacia del sector.